Mayormente verdadero
La expansión de la inteligencia artificial en Europa choca con una barrera física: las demoras para construir centros de datos rondan los 2 años y los plazos de conexión a la red eléctrica alcanzan hasta 7 años, según cifras citadas en el debate sobre la infraestructura digital del continente. Se trata, sin embargo, de valores máximos o propios de grandes hubs: en el conjunto de la UE los plazos varían entre 2 y 10 años, por lo que la cifra principal simplifica una realidad heterogénea.
Los datos sobre tiempos de espera proceden de análisis sobre el estado de las redes eléctricas europeas, incluido el paquete de medidas sobre redes presentado por la Comisión Europea y los trabajos de la Agencia Internacional de la Energía sobre energía e IA. La brecha entre la construcción de un centro de datos y su conexión eléctrica se perfila como el principal obstáculo para responder a la demanda computacional impulsada por los grandes modelos de IA.
La divergencia entre países es notable: mientras en algunos mercados la espera puede mantenerse en torno a los 2 años, en otros se prolonga hasta una década. Los valores de 2 y 7 años corresponden a los extremos o a los grandes nodos digitales, no a un promedio uniforme de toda la Unión.
El cuello de botella de la red eléctrica se suma a otros desafíos —licencias, terreno y acceso a chips— en la carrera europea por capacidades de cómputo. Para la industria, incluidos los proveedores de hardware y semiconductores, el ritmo de la modernización de las redes condicionará dónde y cuándo pueden instalarse nuevas capacidades de IA.
Aunque los plazos exactos dependen del país y del caso concreto, la imagen general es sólida: la infraestructura eléctrica europea avanza más despacio que la demanda de IA. Sobre esa base, la afirmación de que los centros de datos tardan 2 años y la conexión eléctrica hasta 7 en Europa es Mayormente verdadero.